Ha pasado más de un año que no publico una entrada, y esto evidencia la gran ocupación que conlleva ser madre durante el primer año de vida. Ha pasado entonces todo este tiempo y mi hija está sana y salva!: juega, se divierte, llora, berrea como todo buen niño. El segundo año ya implica toda una serie de transformaciones: pasamos de la dependencia total a una independencia relativa, los chicos empiezan tal vez el jardín y es el primer despegue, comienzan a conformar su identidad, comienzan a tener palabra y la primera es un rotundo "no" (claro no podía ser si mamá o papá!), una especie de delimitación entre ellos y nosotros. Con la palabra expresan el mundo que los rodea, lo que desean y lo que no desean. Por eso verán que las conversaciones se monotematizarán en un "quiero esto" o "no quiero esto". Y he aquí la cuestión de la que hoy vamos a hablar: comienzan a querer decidir sobre lo que si o lo que no y ahi se arma la hecatombe. Por supuesto que todos los chicos/as no son iguales, y entonces habrá rabietas o berrinches más leves o más altisonantes. Me voy a referir a estas últimas, a esas que nos hacen sonrojar cuando estallan en público, a esas que nos hacen buscar ingenuamente el elixir de la paciencia.
Recetas? Por supuesto que ninguna. Como siempre digo uno tiene que encontrar la propia, y en este caso eso dependerá del manejo de las emociones que tenga. Yo puedo decir: no desbordarse, pero hay días y días. Lo que si puedo asegurarles es que como todo en la vida, al principio uno no sabe por dónde disparar, pero luego a medida que la rebeldía persiste, uno va encontrando modos de hacerle frente. Y es ahí en ese preciso momento en el que uno huele de lejos la victoria, cuando comienza la cuenta regresiva en el aprendizaje. Tranquilísence no todo está perdido pero eso sí nunca se ha ganado la batalla.
Recetas? Por supuesto que ninguna. Como siempre digo uno tiene que encontrar la propia, y en este caso eso dependerá del manejo de las emociones que tenga. Yo puedo decir: no desbordarse, pero hay días y días. Lo que si puedo asegurarles es que como todo en la vida, al principio uno no sabe por dónde disparar, pero luego a medida que la rebeldía persiste, uno va encontrando modos de hacerle frente. Y es ahí en ese preciso momento en el que uno huele de lejos la victoria, cuando comienza la cuenta regresiva en el aprendizaje. Tranquilísence no todo está perdido pero eso sí nunca se ha ganado la batalla.
Según los psicólogos se trata de una etapa que va desde los dos a los tres anos, y que es totalmente normal. Ja! Eso nos deja mas tranquilos con respecto a que nuestro nino no tiene ningun problema especifico, a menos que esto perdure en el tiempo, pero de ningun modo nos quita el peso del desafio que debemos enfrentar.
En el caso de Laura, la tesitura que adopto cuando el berrinche se producia en casa, fue esperar a que se le pasara, algo tan simple como eso, dado que no servia ni calmarlo, ni hablarle bajo, ni gritarle, nada de nada.
De mas esta decir que la violencia de cualquier tipo esta descartada si apuntamos a buena crianza.
Dejenme decirles, aunque esto tal vez no sea novedad para muchas de ustedes, que este es el momento de la puesta a prueba del amor, del amor que implica la puesta de limites que los beneficiara en el futuro. Hay limites y limites, limites que implican riesgo como: no correr por la calle, no meter los dedos en el enchufe o tocar cables, no comer determinadas cosas cuando estan enfermos, no ir en el auto sin cinturon de seguridad. Estos limites no se negocian, implican un no definitivo, si se quiere acompanado con posterior explicacion cuando las aguas se tornen calmas. Hay otros limites menores con los cuales si se puede negociar: ponerse tal o cual ropa, algun dia variar alguna rutina, darle algun gusto, leer uno, dos o tres cuentos antes de dormir, u otros.
A veces los padres no ponen limites por el temor que les infunda la tormenta que el chico/ca va a desatar. Con respecto a esto, mi humilde consejo es sentarse, ponerse en onda zen, y esperar a que la tormenta se apacigue ya que cualquier cosa podra agravar la escalada y es un momento inoportuno para que el otro comprenda motivos y razones. La otra cuestion es persistir en el limite, por ejemplo si hay que ir a dormir hay que ir a dormir, aunque se puede dar a elegir algo a la nena/nene, como para que tenga algun espacio para decidir, por ejemplo entre un cuento de blancanieves o del lobo, si dormir con tal o cual muneco, si mama o papa se quedan unos minutos mas, pero manana se debera ir a dormir y al dia subsiguiente y asi.
Por otra parte, una buena es que como estas rabietas se van a repetir tendran una y otra vez para para practicar, nada es definitivo.
En el caso que la rabieta llegue a mayores como querer pegar a los padres o a otro, en este caso el nino esta pidiendo un limite a gritos, y se debera imponer un limite fisico, es decir detener con la mano la agresion.
Luego que todo ha vuelto a su lugar se le puede hablar al nino, preguntarle por que hizo lo que hizo, hablarle a lo que se dice la esfera de desarrollo humano, es decir a la persona que hay en el o ella, esto sera positivo para ellos ya que contar con razones le otorga un sentido y un valor al limite que uno esta poniendo, no es algo porque si, porque soy la autoridad y punto.
Un tema muy vinculado y del que se habla bastante actualmente es el de la autoridad. Segun dicen los articulos que se refieren a ello, esta es una epoca de caida de la autoridad por doble via, ya sea por quien la detenta como por aquel que ha perdido el respeto. En una manera extremadamente sintetizada, las generaciones pasadas y las mas pasadas han tenido un sesgo autoritario acompanado muchas veces de poca demostracion afectiva. Por favor les pido que, si alguno de ellos esta vivo, no esperen reconocimiento de estos errores! Por otra parte las generaciones actuales han virado al otro lado del pendulo, siendoles dificil situarse como autoridad y siendo dificil para aquellos a quienes crian, ser guiados en sus limites, respetar a los padres (maestros, u otro), en definitiva poder situarse en el lugar de chicos que les corresponde. Numerosos son los cambios que se han sucedido en la historia como para tratarlos aqui, y dejamos este buen trabajo a los psicologos y sociologos que se abocan a la materia.
Lo que si me gustaria decir con respecto a todo esto es que menuda tarea nos toca a los padres de ahora: ser afectuosos y tener autoridad sin ser autoritarios, es decir buscar el termino medio, la buena medida de la que hablaban los griegos, en particular Aristoteles en su Etica Nicomaquea.
En buena hora yo festejo esta epoca, aunque sudemos la gota gorda en busqueda de ese equilibrio, porque veo que en especial los padres pueden atreverse a gozar mas de sus hijos, porque nos permite acercarnos a ellos mas como personas, porque en definitiva y aunque muchos no lo crean son "personas" igual que nosotros "los adultos". Y ojala cada vez mas se rompa con ese viejo modelo de autoridad muy ligado a una masculinidad bastante particular que ha hecho tan mal (violencia de genero)
De mas esta aclarar que cuando hablo de esto estoy generalizando, ya que se pueden encontrar padres jovenes repitiendo modelos a la vieja usanza y viceversa.
Un tema muy vinculado y del que se habla bastante actualmente es el de la autoridad. Segun dicen los articulos que se refieren a ello, esta es una epoca de caida de la autoridad por doble via, ya sea por quien la detenta como por aquel que ha perdido el respeto. En una manera extremadamente sintetizada, las generaciones pasadas y las mas pasadas han tenido un sesgo autoritario acompanado muchas veces de poca demostracion afectiva. Por favor les pido que, si alguno de ellos esta vivo, no esperen reconocimiento de estos errores! Por otra parte las generaciones actuales han virado al otro lado del pendulo, siendoles dificil situarse como autoridad y siendo dificil para aquellos a quienes crian, ser guiados en sus limites, respetar a los padres (maestros, u otro), en definitiva poder situarse en el lugar de chicos que les corresponde. Numerosos son los cambios que se han sucedido en la historia como para tratarlos aqui, y dejamos este buen trabajo a los psicologos y sociologos que se abocan a la materia.
Lo que si me gustaria decir con respecto a todo esto es que menuda tarea nos toca a los padres de ahora: ser afectuosos y tener autoridad sin ser autoritarios, es decir buscar el termino medio, la buena medida de la que hablaban los griegos, en particular Aristoteles en su Etica Nicomaquea.
En buena hora yo festejo esta epoca, aunque sudemos la gota gorda en busqueda de ese equilibrio, porque veo que en especial los padres pueden atreverse a gozar mas de sus hijos, porque nos permite acercarnos a ellos mas como personas, porque en definitiva y aunque muchos no lo crean son "personas" igual que nosotros "los adultos". Y ojala cada vez mas se rompa con ese viejo modelo de autoridad muy ligado a una masculinidad bastante particular que ha hecho tan mal (violencia de genero)
De mas esta aclarar que cuando hablo de esto estoy generalizando, ya que se pueden encontrar padres jovenes repitiendo modelos a la vieja usanza y viceversa.
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