En esta entrada vamos a hablar de un tema bastante importante. La primera aclaración que voy a hacer es que no trato de ponerme moralista en ningún sentido. Lamentablemente parece que en esta época hablar de moral resulta algo prohibido, como si no estuviéramos de todos modos atravesados por alguna moral! Que hagamos como si no la tuviéramos no quita el hecho de que sí la tenemos. Pero en todo caso para no generar rechazos me referiré a una ética del cuidado.
Mario Sebastiani*, en su libro "Por qué tenemos hijos?", intenta llevarnos a reflexionar justamente sobre esa pregunta, cuáles son las reales motivaciones que nos conducen a tener hijos, y en esa pregunta que el ha hecho a los padres, encuentra las más diversas respuestas, muchas de las cuales no provienen de una profunda motivación.
Mario Sebastiani aboga por la planificación familiar, una planificación que evite que miles de chicos nazcan sin poder contar con las condiciones necesarias para una buena crianza. Nos invita a ser responsables de nuestros actos, es decir en este caso, de las vidas que gestamos, y en esto reside el aspecto ético. Nos invita a preguntarnos con qué recursos (no sólo económicos) de tiempo, de calidad afectiva contamos para recibirlos.
No me voy a referir aquí a la falta de planificación en sectores empobrecidos, la cual se trata de una gran problemática que merece el tratamiento de estudiosos de la materia, sino a una clase media educada que no atraviesa las grandes complicaciones que se padecen en situación de pobreza y que eso permite un margen mayor para la reflexión y la previsión.
En particular me voy a referir a los padres/madres que deciden tener un hijo o varios cuando su vida de trabajo les insume mucho tiempo. No me pongo a juzgar sus vidas, en definitiva cada uno hace lo que quiere, pero si apelo a reflexionar sobre algo básico, el tiempo real con el que cuentan para la crianza, sus expectativas y deseos.
Es cierto que muchas personas no pueden prescindir de la carga que impone su trabajo. Pero siempre seria bueno preguntarse, realmente es una carga que se les impone, o es una carga que se autoimponen porque les gusta? Que les guste el trabajo no tiene nada de malo, todo lo contrario, el problema surge cuando la persona se pone en víctima y en lugar de decir trabajo mucho porque "quiero", dice no puedo no trabajar mucho. Decir la palabra "quiero" marca una diferencia, es situar el sujeto en su responsabilidad decisoria. Decir no puedo, en caso que no sea asi, es ponerse en víctima de la situación.
Tampoco hay ningún problema en trabajar mucho, pero el tema es, y esto no es cuestión de opinión, que con la llegada de un chico todo no se puede, y como se trata de una ecuación matemática: la actividad que tome más tiempo -en este caso el trabajo- restará tiempo para la otra, la crianza del chico. Ahora eso es malo? Y, depende de como nuestros nervios lleven administrar los tiempos, porque si en el restito que queda para el chico/a, la persona esta extenuada, irritable o estresada, habrá algo que repensar. En realidad me estoy refiriendo a la calidad del tiempo dedicado.
Otra pregunta que sería bueno hacerse es si existe alguna posibilidad de negociar, de adecuar las condiciones laborales a las necesidades de los chicos. En caso que después de averiguarlo la respuesta sea negativa, entonces no quedará otra que afrontar las cosas tal cual son, con sus restricciones.
El problema de todo este embrollo es, por un lado, cuando se echan culpas al viento, cuando surgen consecuencias debidas a que el que mucho abarca poco aprieta y por otro, cuando disminuye la calidad de tiempo destinada a los chicos. Por eso es bueno pensar antes, para luego no encontrarse con la mano que escondió la piedra. Ahora si ustedes son de los que les gusta chocarse con la pared y que esta les diga las cosas en el momento justo del golpe, pues adelante, sólo no se sorprendan.
Por supuesto que en esta sociedad pronatalista en que vivimos, pensar las posibilidades y condiciones que uno tiene para criar a un hijo, es todo un atrevimiento. Por suerte, cada vez son más aquellos que se detienen a reflexionar sobre el tema.
*Doctor en Medicina por la UBA y profesor adjunto del Dep. de Tocoginecologia del Instituto Universitario de la Escuela de Medicina del Hospital Italiano. Actualmente se desempena como medico obstetra en ese hospital.
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