En los tiempos que corren, nos corren o tal
vez nos corroen, la crianza de
nuestros hijos adquiere una vertiginosidad asombrosa.
Lo cierto, es que el tiempo y espacio efectivo para ser dedicado a los niños es acotado si ambos padres trabajan (esto es una realidad en la mayoría de los casos) y el espacio mental a veces puede estar lleno de preocupaciones diversas. Con lo cual es esperable que, por lo menos, aquel resto con el que llegamos sea de buena calidad, si es que este finalmente no esta también contaminado por el cansancio y agotamiento de los padres.
A estas verdades se suma que a veces el ritmo propio de cada bebé o niño es perturbado en función de x consigna sobre lo que debería hacer mas rápidamente o no. Como me comenta una amiga, se escucha muchas veces decir a algunas madres: cómo ha crecido Fulanita/o!!! Sin ser concientes que ellas mismas han sido quienes las/os han impulsado a convertirse en adulto-niño/a demasiado pronto.
A estas verdades se suma que a veces el ritmo propio de cada bebé o niño es perturbado en función de x consigna sobre lo que debería hacer mas rápidamente o no. Como me comenta una amiga, se escucha muchas veces decir a algunas madres: cómo ha crecido Fulanita/o!!! Sin ser concientes que ellas mismas han sido quienes las/os han impulsado a convertirse en adulto-niño/a demasiado pronto.
La pregunta principal que emerge es por
qué? Qué les urge interiormente a esas madres o a esos padres? La dificultad de esperar los tiempos de los ninos? ansiedad propia que no es registrada?
Una respuesta de tipo sociólogica a estos
interrogantes podría encontrarse en una indagación acerca de cómo han sido
considerados los niños a lo largo de la historia y en qué lugar se encuentran
hoy, tema sobre el que voy a escribir en otro post.
Ahora la gran cuestión: cómo dilucidar si se trata sólo de una realidad que nos constriñe (la de la vida laboral) o si somos nosotros quienes, además, no generamos un espacio de calma,
de desaceleración, de olvido de las cosas del mundo? Existen algunas preguntas que podria hacerse cada uno al que le interese verdaderamente la crianza: existe
alguna posibilidad de reorganizar algún aspecto de mi vida, de modo que pueda brindar una calidad de crianza mejor? Necesito mas espacio propio para descansar y despejarme?
Creo que el solo hecho de plantearse la
pregunta, abre lugar a la imaginación y creación de “posibles”.
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