05 marzo, 2011

Amigo o enemigo

Mara asistio con su esposo y su bebe recien nacido a la consulta prenatal con un pediatra que le habia sido muy recomendado, incluso por la obstetra que la atendia.

Todo parecia haber ido muy bien en ese primer contacto tan y poco significativo a la vez. Tan porque era mucho lo que habia en juego para aquella pareja: nada menos que las manos que iban a tratar el cuerpito de su pequeno, y poco, porque en una primera visita casi nada se puede apreciar de como sera el trato en adelante.

El hecho de que el pediatra les hubiera sido recomendado fervientemente, la emocion que embarga a todos los padres primerizos, la inexperiencia que se torna en inocencia, y un discurso envolvente por parte de ese primer personaje amistoso que los ayudaria, no fueron suficientes como para que el optimismo a priori continuase luego de la segunda consulta.

Se necesitaron dos consultas para barrer con todas las bondades presupuestas.

La primera visita post nacimiento se desarrollo como un rayo. A la vertiginosidad que imponian los nervios de los flamantes padres, se sumo la vertiginosidad en la manera de atender de muchos de los medicos de ahora, uno se siente despachado como por una cinta ensambladora. Y el caso de este primer pediatra fue asi. Estaban hambrientos de palabras consoladoras y de un trato casi, solo casi (porque se conocen las urgencias de la actualidad) exclusivo, porque bueno se conocen las urgencias de la atención medica en la actualidad.

“La primera vez fue tan rapido que no tuvimos tiempo de reflexionar, la segunda vez ya fue indigno. Nosotros ahí tan minusculos como el bebe que traimos entre nuestros brazos!”. Relataba Mara.

La segunda visita volvio a ser igual de arrebatada, se agregaron una descortesia, y gestos con aire socarron por parte del medico quejandose acerca del sistema medico. Sistema al que el tambien hacia, y del cual creia diferenciarse. Todo ello y su brusquedad eran bastante incomodas. Ademas, el “profesional” habia llegado una hora mas tarde, y como si fuera parte de la merienda habitual, no atino a pedir disculpas alguna. Y como si todo esto fuera poco, atendio primero a unos importantes visitadores medicos. Que indignación! Mezcla de enojo, nuevamente nervios, y un sentir de no haberse llevado nada, ni siquiera tranquilidad.
En fin, fueron catapultados entonces a la busqueda de una segunda oportunidad.

El segundo pediatra fue eso si muy muy carismatico, pero tambien despachaba con gran prisa a los ninos, atendia el celular, atendia el telefono fijo, y los dejo sperando en el consultorio para atender a otros, mientras su lenguaje viajaba al ritmo de un shinkansen japones.

Demasiado para los primeros meses.

Eso si! Todos recomiendan a la madre no tratar al bebe con ansiedad, hacerles masajes finlandes, shantala o shiatsu para calmarlo, y vienen estos que por poco hacen panqueques con el nino!

Oh cuanta contradicción en este mundo!!

Conclusiones varias: por mas recomendación que les llegue, solo la experiencia personal y el rapport con el medico en las continuas visitas sera lo que les de la pauta de si van a seguir con esa persona o buscaran otra opcion. Demas esta decir que la cuestion de los hijos es bastante importante como para dejar librado a la marchanta la eleccion o aceptar la primera opcion que aparezca. Entonces seria bueno buscar a alguien con quien uno se pueda sentir comodo en esa relacion personal que se establecera con el pequeño, y respaldado. A veces no es ni la primera, ni la segunda ni la tercera opcion.

Encontrar lo mas aproximado a lo que uno quiere lleva tiempo.

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