Una linda inspiración para ustedes madres primeras, muy útil a la hora de ahuyentar temores sobre la crianza (aunque no se si tanto para espantar a las brujas que se insmicuyen en tamaña labor), es la que proviene de algunas artes tradicionales japonesas como el Shodo (Caligrafía tradicional), Kado (El camino de la flor o Ikebana), Chado (Ceremonia del Te) y otras tantas.
Los nombres de estas disciplinas tienen la particularidad de finalizar con la silaba “do”, que en japonés significa “camino”. El concepto Do adquirió relevancia en la edad Media, y pone énfasis en el proceso evolutivo, en el devenir del tiempo y del arte, en contraposición con el énfasis puesto en el resultado, tan característico de la actitud occidental. Consiste en un sistema de aprendizaje que ha sido desarrollado bajo la filosofía del budismo zen, según la cual cualquier arte o tarea cotidiana son un camino hacia la perfección espiritual.
El concepto Do es bastante amplio, pero se puede tomar uno de los aspectos más loable de este: la idea de camino, la idea de saboreo del proceso.
Se que en estos tiempos todo se realiza aceleradamente y prima la ansiedad, pero nada impide la intencion de actuar de un modo diferente en cada pequena oportunidad que se presenta.
Así el arte de ser madre (Madre-Do) consistiría en considerar la maternidad como un proceso de aprendizaje que no acaba nunca, donde nada se sabe de antemano, y donde la experiencia es la unica fuente proveedora de conocimiento y que permite que ese conocimiento se mantenga vivo. Donde lo importante es la predisposición mental de este quehacer que es cuidar la vida del niño y la manera en que se sostiene al bebe en cada acto.
El desconocimiento con el que las primerizas llegan debajo de sus brazos puede generarles un gran susto, pero a la vez ese mismo desconocimiento es el que les brinda una oportunidad muy preciada para empezar desde cero, aunque realmente esto no sea tan asi, porque ya cuentan con algunos recursos. El problema es que muchos externos interfieren de algun modo, y no se dan cuenta de que es hasta necesario que la nueva madre tenga ese lugar para experimentar.
Pero este aspecto del Do no debe ser mal interpretado y terminar haciéndose hincapie en lo metodico, es decir solo en la correcta alimentación, en la correcta higiene. Ni debe tornarse en perfeccionismo, que seria algo así como un determinismo bajo el cual no cabe la equivocacion. Justamente se trata de todo lo contrario, ya que no hay método, el gesto creativo debe estar siempre presente y siempre existen nuevas maneras de hacer las cosas y de mejorarlas. Por otra parte el perfeccionismo no acaba bien, porque somos seres fragmentados, con la muerte acuesta de nuestra conciencia, y esta particularidad nuestra nos torna inacabados, con lo cual de que perfección podríamos hablar.
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