27 marzo, 2011

Instinto, que?

Ana no creía en el instinto maternal, o por lo menos en el instinto maternal presentado por muchas madres, con un dejo de fragancia romántica e ingenua y sin mucho sustento argumentativo. Puesto que Ana no era de esas personas apresuradas que no se dejaba tiempo para pensar. Ana no sólo se atrevía a sentir sino a “pensar”.

Continuó sin creer en el instinto y con mucha razón, pero algo sorprendente le ocurrio después de tener a su pequeña Isabella. Cada vez que se la llevaban a la nursery para que pudiera descansar, un profundo agujero se abría en su corazón, exactamente igual al que se siente cuando se extraña al hombre amado. Qué sentimiento tan poderoso y tan particular!, pensaba ella y que parecido al enamoramiento en intensidad y dulzor.

Todo esto parece desplegar el mismo matiz romántico que mencionamos antes, puede ser, pero en este caso Ana no lo concibió (valga la palabra) como instinto, sino simplemente como el profundo sentimiento de amor que uno pueda llegar a experimentar después del primer contacto con su bebe. Ese sentimiento de vacío, significaba la contrapartida de un buen apego desde el vamos. El apego que viviría hasta que el bebe comenzara la fase de separación como alguien distinto a la madre. Con respecto a este período, según un reconocido psicoanalista británico ya fallecido, si este no existiera este de buen apego o de dependencia plena, la independencia posterior se vería perturbada.

Pero Ana supo reconocer a raiz de esa experiencia todos sus presupuestos anteriores, asi como lo hacen las personas que se dedican a pensar, reconociendo sus errores.

Por supuesto, como siempre aclaro, las historias son muy variadas, y ni bien ni mal, algunas madres pueden tardar en conectar con el bebe. De hecho a veces puede aparecer cierta sensación de extrañamiento con respecto a el/ella, en todo ese nuevo escenario que se le plantea a los padres.

Muy comúnmente se relaciona al instinto con una capacidad que se despierta en las madres, de saber exactamente lo que quiere el bebe. Pero digamos la verdad oh madres!, esta sintonía se logra a través del tiempo, mediante prueba y error, y con el conocimiento diario del bebe. Y es por eso que más allá de las recetas técnicas, recibidas los padres se encuentran un tanto perdidos con el primer hijo al comienzo de la historia. Pero shhhh, lo que no saben es que los que tienen a sus segundos y subsiguientes, tal vez estarán perdidos a la hora de poder diferenciar a un hijo de otro o de darse cuenta que la relación no es la misma que la que se estableció con el primer bebe, porque el segundo es otra persona, viene en otro momento de la pareja y en otro momento del trayecto de cada uno de ellos (y por que no agregar el contexto social que también influye en muchos casos).

Cuando hago esa distinción entre recetas técnicas y conocimiento, por este último entiendo, no saber como limpiarle la cola al bebé, o como volcar la mamadera para que pueda beber correctamente (sí, todo esto forma parte del primer sostén), sino todo lo relacionado con apreciar los tiempos, las necesidades de todo tipo, las cosas que le disgustan o las cosas que le disgustan. Es bueno recordar que cuando se trata de un bebé es necesario disminuir en la medida de los posible, todas las interferencias nocivas a su bienestar, más adelante cuando sea un poco más grande se topará con los propios desajustes de la realidad. Pero no desesperen en este intento, sólo estén concientes de que no es una tarea que saldrá de taquito.

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