04 marzo, 2011

Oda a la madre

Oh venerable madre

que motivos claman desde tus tinieblas

que debes empuñar tu espada

en cada banquete al que se te presentas

quizás tu alma sienta tambalearse

o tal vez, te posea el miedo de ver

tu rostro errante.


Madre honorísima

que buscas causas por doquier

deja por un instante suspendidas tus certezas

asumete equívoca

y deja caer tus vestiduras reales

para así poder llegar

a tu silencio primordial

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